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Qué es lo que realmente acaba con los makerspaces (y qué los mantiene vivos)

TechShop era el estandarte del movimiento maker. Diez ubicaciones en Estados Unidos, 9,000 miembros activos, alianzas con DARPA, Samsung y el Departamento de Asuntos de Veteranos1, y millones en capital de riesgo y alianzas corporativas.2 En noviembre de 2017, cerraron todas sus ubicaciones nacionales de la noche a la mañana sin previo aviso y se declararon en bancarrota bajo el Capítulo 7.3 Los miembros llegaron a puertas cerradas con sus proyectos y pertenencias atrapados adentro.4

El análisis póstumo del CEO fue directo: una cadena de makerspaces con fines de lucro era “imposible de sostener” sin subsidios externos.5 TechShop había intentado pivotar hacia un modelo de licenciamiento, pero se quedó sin efectivo antes de que la transición pudiera concretarse.6

TechShop es el ejemplo más visible, pero está lejos de ser el único. MakeWorks en Toronto — un espacio de coworking y fabricación de 1,000 metros cuadrados en una fábrica restaurada — cerró después de años intentando encontrar un modelo sostenible. Su anuncio fue directo: “el principal motivo es económico.” El espacio fue reemplazado por un Dollarama.7 The Hacktory en Filadelfia8, Hacker Lab en Sacramento9 — todos desaparecieron. Maker Media, la empresa detrás de Make magazine y Maker Faire, cesó operaciones en 2019 antes de ser parcialmente revivida bajo nueva propiedad.10

El movimiento maker está vivo y creciendo. Pero mantenerse abierto es más difícil de lo que parece. Entender por qué vale la pena si estás operando uno.

Los cierres de makerspaces tienden a seguir unos cuantos hilos recurrentes.

Las cuotas de membresía solas no cubren los gastos

Sección titulada «Las cuotas de membresía solas no cubren los gastos»

El modelo de membresías tiene un techo natural: entre más miembros agregas, menos disponibilidad de equipo tiene cada miembro, lo que reduce el valor percibido de la membresía, lo que aumenta la deserción. El fundador de MakerLabs en Vancouver señaló que TechShop “no hizo un buen trabajo monetizando sus herramientas y no ofrecía servicios de fabricación, lo que habría generado fuentes adicionales de ingresos.”11 Los espacios que dependen completamente de cuotas mensuales están corriendo en una caminadora que se acelera cada vez que crecen.

Incluso los espacios con buenas intenciones no son inmunes. El makerspace de ingeniería de la Universidad de South Carolina — un recurso gratuito del campus, no un modelo de membresía pagada — cerró en 2023 después de que la asistencia disminuyó al punto donde la dirección decidió que los recursos se aprovecharían mejor en otro lugar.12 La persona que supervisaba el espacio dijo que había “reflexionado sobre qué debería haber hecho diferente, qué debería haber hecho mejor.” La dinámica es diferente en un espacio comunitario de pago, pero el problema central es el mismo: la caída en participación rara vez es repentina — es un sangrado lento que es difícil de detectar si no estás monitoreando patrones de uso. Para cuando alguien nota que el taller está vacío los martes por la noche, la tendencia lleva meses.

Los espacios se expanden demasiado rápido con el modelo equivocado

Sección titulada «Los espacios se expanden demasiado rápido con el modelo equivocado»

TechShop levantó capital de riesgo, lo que creó presión para expandirse rápidamente a múltiples ciudades.13 Eso es lo opuesto a cómo crecen la mayoría de los makerspaces comunitarios exitosos. Los espacios que perduran tienden a crecer orgánicamente — agregando equipo conforme la demanda lo justifica, expandiendo metros cuadrados cuando el espacio existente realmente está al máximo, y construyendo programación antes de construir inventario.

La gentrificación y la reurbanización no se preocupan por tu impacto comunitario. MakeWorks fue reemplazado por una tienda de todo a un precio.7 Artistas y makers en el Downtown Eastside de Vancouver enfrentan “una erosión constante de espacios debido al aumento de rentas y la reurbanización.”11 Un espacio con márgenes delgados y sin reservas financieras no tiene capacidad de absorber un aumento de renta, mucho menos una reubicación.

Los makerspaces dependen mucho de un pequeño número de operadores y voluntarios dedicados. Cuando la persona que maneja la facturación se va, o el voluntario que dirige todas las clases de capacitación se muda, el vacío puede ser enorme — especialmente si su conocimiento vivía en su cabeza, su bandeja de entrada o una hoja de cálculo personal que nadie más entiende. El conocimiento institucional que se va por la puerta es una de las formas más silenciosas en que un espacio comienza a desmoronarse.

La pandemia eliminó entre la mitad y dos tercios de las membresías en algunos espacios de la noche a la mañana. Urban Workshop, uno de los makerspaces más grandes de Norteamérica, vio cómo la mayor parte de su programación para adultos se fue a cero y todos menos dos de sus empleados originales renunciaron en los primeros días del COVID.14 Los espacios con ingresos diversificados y baja carga operativa lo resistieron mejor que los que dependían solo de cuotas.

Los espacios que salen adelante tienden a compartir algunos rasgos — y ninguno sorprende una vez que has visto suficientes cierres.

Clases, talleres, eventos, venta al menudeo (consumibles, filamento, materiales), servicios de fabricación, paquetes corporativos y escolares, donativos y fondos de becas. Las cuotas de membresía son la base, pero no pueden ser todo el edificio. Los espacios que prosperan tratan cada módulo de su operación como una línea potencial de ingresos, no solo un centro de costos.

Las clases y eventos hacen dos cosas: generan ingresos directamente y dan a los miembros una razón para seguir participando. Un espacio que tiene un calendario lleno de talleres, capacitaciones de seguridad, ponentes invitados y noches abiertas de construcción es un espacio donde los miembros renuevan. Un espacio que es solo un cuarto abierto con equipo es un espacio donde la gente se aleja después de que pasa la novedad. (La economía de los programas de clases es más complicada de lo que parece — profundizamos en lo que las clases realmente cuestan y qué hacen diferente los programas sostenibles.)

Saber cuánto ingreso vino de clases versus membresías versus ventas de tienda el trimestre pasado no es un lujo — es cómo tomas decisiones sobre dónde invertir tu tiempo limitado. Los espacios que pueden ver un nivel de membresía con bajo rendimiento, o una serie de clases generando ingresos desproporcionados, pueden ajustar antes de que una caída lenta se convierta en crisis.

Cada hora que un operador pasa conciliando pagos manualmente, actualizando hojas de cálculo o persiguiendo miembros por cuotas vencidas es una hora que no se dedica a construir comunidad, programación o búsqueda de fondos. Los espacios que sobreviven son los que encuentran formas de reducir la carga administrativa para que sus equipos pequeños puedan enfocarse en el trabajo que realmente hace que la gente regrese.

Conocimiento que no depende de una sola persona

Sección titulada «Conocimiento que no depende de una sola persona»

Autorizaciones registradas en un sistema, no en una carpeta. Facturación manejada por software, no por quien se acuerde. Flujos de trabajo de eventos que un nuevo voluntario puede aprender en una tarde, no en una semana de acompañamiento. Cuando tus operaciones viven en sistemas en lugar de en las cabezas de las personas, tu espacio puede sobrevivir a la rotación — que inevitablemente enfrentará.

El software no soluciona los aumentos de renta. No reemplaza el liderazgo comunitario. No hace que a la gente le importe crear cosas.

Pero sí determina cuánto del tiempo de tu equipo se va en operaciones versus las cosas que realmente mantienen vivo a un makerspace. Si la facturación, la gestión de miembros, la programación de clases, el seguimiento de autorizaciones y los reportes son todos procesos manuales dispersos en cinco herramientas diferentes, tu carga operativa es enorme — y escala con cada miembro que agregas.

MakerVera fue construido para este problema. Membresías, eventos, ventas de tienda y donativos alimentan una sola vista de reportes para que puedas ver de dónde vienen tus ingresos. La facturación automatizada detecta pagos fallidos antes de que se conviertan en miembros perdidos. La gestión de clases y eventos está lo suficientemente simplificada para que mantener programación constante no requiera un coordinador de eventos de tiempo completo. Las autorizaciones y el control de acceso se actualizan automáticamente cuando los miembros completan su capacitación, para que la rotación de voluntarios no genere brechas de seguridad.

El objetivo no es automatizar el lado humano de operar un makerspace. Es despejar el desorden operativo para que tengas tiempo para el trabajo que hace que un espacio valga la pena.

MakerVera es una plataforma integral de gestión para makerspaces que incluye facturación de membresías, reservación de equipos, autorizaciones de capacitación, control de acceso, venta de boletos para eventos y seguimiento de voluntarios. Conoce más en makervera.com.


  1. “Additional partnerships included Samsung, Instructables, Cortex, FutureWorks NYC, the U.S. Department of Veterans Affairs, National Instruments, and DARPA.” Wikipedia: TechShop. See also DARPA-funded TechShop location to open in Arlington, VA, Engadget, Oct 2013. ↩

  2. TechShop’s corporate partnerships included Ford and Autodesk (Detroit location), DARPA ($3.5 million investment for DC and Pittsburgh locations), and the VA. The company reported $14 million in revenue in 2015. TechShop files Chapter 7 Bankruptcy in San Jose, Dec 2017. See also DARPA crowd-sourcing new technologies through makers, 3ders.org, May 2012. ↩

  3. TechShop to close all U.S. locations immediately, Pittsburgh Post-Gazette, Nov 2017. ↩

  4. “The company would arrange for dates and times when members could remove personal materials and projects.” TechShop Declares Bankruptcy, Shutters SoMa Location, Hoodline, Nov 2017. ↩

  5. “A for-profit network of wholly owned makerspaces is impossible to sustain without outside subsidy from cities, companies, and foundations.” Dan Woods, CEO. TechShop Closes Doors, Files Bankruptcy, Make: Magazine, Nov 2017. See also Fast Company, Nov 2017. ↩

  6. “We invested too many years and too many dollars trying to prop up the wrong business model.” Dan Woods, CEO. Makerspaces under pressure to revamp business models, The Globe and Mail, Jul 2019. ↩

  7. “Toronto’s MakeWorks announced recently it will close… stating ‘the main driver is economic.’ …being replaced with a Dollarama.” Makerspaces under pressure to revamp business models, The Globe and Mail, Jul 2019. ↩ ↩2

  8. The Hacktory shuts down, ends ‘all programming for the foreseeable future’, Technical.ly, Jul 2018. ↩

  9. “The organization was unsustainable in its current form.” Hacker Lab operated for a decade in Sacramento with up to three locations before announcing closure in 2022. Maker Space Cuts New Path, Comstock’s Magazine, Aug 2022. ↩

  10. Maker Media Inc. laid off all 22 employees and ceased operations in June 2019. Founder Dale Dougherty subsequently bought back the assets and relaunched as Make Community with 15 rehired staff, but the original company did not survive. Maker Faire halts operations and lays off all staff, TechCrunch, Jun 2019. See also Bankrupt Maker Faire revives, reduced to Make Community, TechCrunch, Jul 2019. ↩

  11. Derek Gaw, CEO of MakerLabs. Makerspaces under pressure to revamp business models, The Globe and Mail, Jul 2019. ↩ ↩2

  12. Makerspace engineering workshop closed in December despite student petition to save it, The Daily Gamecock (University of South Carolina), Jan 2024. ↩

  13. Derek Gaw, CEO of MakerLabs. Makerspaces under pressure to revamp business models, The Globe and Mail, Jul 2019. ↩

  14. Steve Trinidade, Urban Workshop. Making in a post-pandemic world, Shareable, Dec 2021. ↩